Y no es que no me haya pasado toda mi vida sin pensar en ti. Siempre buscando al príncipe azul pero nunca poniéndole cara. ¿Cómo iba a saber yo que eras tú? Tú que sólo me haces rabiar, llorar, gritar. Que jamás me sacas una sonrisa. Que me dejas tan cansada tras cada discusión. Que me acuesto pensando que: TE ODIO. Y despierto pensando que no puedo odiarte más. Que acabas conmigo, y con toda mi paciencia. Que consigues que pierda el último gramo de cordura porque no te aguanto. Odio todo de ti: tus increíbles ojos verdes, tu maravillosa sonrisa perlada, tu carita de niño, tu cuerpo perfecto. Odio que me abraces cuando no puedo con el mundo… porque me haces sentir débil, y lo sabes. Odio que me dediques tu sonrisa cuando la mía se ha apagado… porque me haces sentir pequeña, y lo sabes. Odio cuando me miras y sabes cuáles son mis sentimientos… porque me hace sentir transparente y lo sabes. TE ODIO. Odio cada milimetro de ti, cada gramo de inteligencia, cariño, bondad, amor, esperanza, que hay en ti, cada sonrisa perfecta, cada mirada intensa, cada gesto angelical. Te ODIO tanto que he llegado a QUERERTE. Que no puedo más sin ti. Que si mi paciencia se va contigo es porque no quiere estar en ningún lado más. Que si me acostaba pensando que te odiaba, ahora sólo pienso: TE QUIERO. Que si acabo tan cansada tras cada discusión es para que con un beso tuyo vuelva a estar bien. Que si pierdo la cordura contigo, es porque siempre que estás junto a mí, no me sirve de nada. Que si odio todo de ti… es porque odio necesitarte tanto. Que si odiaba que me abrazaras, que me dedicaras tu sonrisa , que me miraras a los ojos… es porque no soportaba que supieras que me pasaba. No podía soportar la idea de que supieras que te quiero.
-¡¡PARA!!
-Perdón.
-¿Puedo hablar?
-Claro.
-Yo también odio amarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario