NADIE MUERE VIRGEN, LA VIDA NOS JODE A TODOS.
En esta vida, prefiero pedir perdón a pedir permiso.

30 de marzo de 2011

27 de marzo de 2011

20 de marzo de 2011

Me cuesta comprender que no me rindo, sólo aplazo el momento de mi victoria.

6 de marzo de 2011

¡Yo no me equivoco! Tomo caminos opuestos al correcto. =)
http://desmotivaciones.es/783739/Me-gustaria..

1 de marzo de 2011

PIENSA QUE CADA DÍA ES, POR SI SOLO, UNA VIDA.

27 de febrero de 2011

Identificación pura.

Prefiero morir vicioso y feliz a vivir limpio y aburrido.

Prefiero encontrar una estrella en el fango a cuatro diamantes sobre un cristal. 
Prefiero que la estrella queme, sea fuego, a un tacto rezumante de frialdad. 
Prefiero besar el duro suelo veinte veces para llegar una sola vez a lo más alto a escalar poco a poco, sin caer nunca pero sin llegar jamás a la cima. 
Prefiero que me duela a que me traspase, que me haga daño a que me ignore. 
Prefiero sentir. 
Prefiero una noche oscura y bella, sucia y hermosa, a un montón de días claros que no me digan nada.
Prefiero una cadena a un bozal. 
Prefiero quedarme en la cama todo el día pensando en mi vida a levantarme para pensar en la de otros. 
Prefiero un gato a un perro. Porque el gato te araña, es infiel, te ignora, se escapa, pero sabes que, a pesar de todo, no podría vivir sin ti. 
En cambio, el perro es tonto, no sabe nada, te obedece hasta el absurdo. 
Prefiero las mujeres gato a las mujeres perro, por las mismas razones. 
Prefiero el mar a la montaña. 
La vida es una noche tumbado en la playa, mirando las estrellas sin verlas, soñando despierto, dejando que la arena se cuele entre los dedos de mis pies, embriagado de todo. Y la noche, siempre la noche. Nunca la luz del sol. La noche es mágica. Me hace vivir, no pensar. Me pone en movimiento. Rompe mis esquemas. 
Prefiero las noches frescas de verano, andar con poca ropa, sentarme en el suelo y meterme algo de vida en el cuerpo. La mañana me sabe a dolor de cabeza. Me da sueño. Me quita las ganas de hablar. Me recuerda que soy mortal. Me recuerda que soy normal. La noche me hace único. 
Prefiero experimentar las cosas, aunque me hagan mal. Aunque me hiervan la sangre. Prefiero probarlo todo a morirme sin saber lo que me gusta. 
Y, más que nada, prefiero la vida que dan sus besos de caramelo y la suave caricia de su piel caliente.

Daniel Valdés

POR MIS VENAS.

Por ti.
Tengo ronca el alma de quererte
en esta soledad llena que me ahoga;
tengo los ojos llenos de luz de imaginarte
y tengo los ojos ciegos de no verte;
tengo mi cuerpo abandonado al abandono
y tengo mi cuerpo tiritando de no poder tocarte;
tengo la voz tosca de hablar con tanta gente
y tengo la voz preciosa de cantarte;
tengo las manos agrietadas de la escarcha
y tengo las manos suaves de en el cielo acariciarte;
tengo soledad, luz, alegría, tristeza,
rebeldías, amor, sonrisas y lágrimas…

Y también te tengo a ti, preciosa,
caminando por las venas con mi sangre.

Manolo Chinato
¿Una enfermedad? 


Sí, soy romántico, abiertamente sentimental,
una suerte de mitómano,
y no
me arrepiento.
Muy al contrario, venero a Hemingway,
que cuando llegó al límite de su aguante,
se metió el
cañón del arma en la boca
temblorosa;
y pienso
en Van Gogh, que se cortó parte de la oreja
por una puta
y luego se pegó un
tiro en el
maizal;
luego está Chatterton, que bebió veneno
para ratas (una forma de morir sumamente dolorosa
incluso para un
plagiario);
y Ezra Pound arrastrado por
las calles polvorientas de Italia en una jaula
y luego recluido en un manicomio;
Celine robado, insultado, atormentado por
los franceses;
Fitzgerald, quien al final dejó la bebida sólo para caer muerto poco después;
Mozart en una fosa común;
Beethoven sordo;
Bierce, que se desvaneció en el desierto mejicano;
Hart Crane, que saltó por la borda y
cayó contra la hélice;
Tolstoi, que aceptó a Jesucristo y legó todas sus
posesiones a los
pobres;
T. Lautrec,
con su cuerpo breve y
deforme,
y su espíritu perfectamente
desarrollado,
que dibujó todo lo que
veía
y más; D. H. Lawrence
que murió de tuberculosis
y preparó su propio Barco de la Muerte
mientras escribía sus
últimos
grandes poemas;
Li Po
que prendió fuegoa
sus poemas
y los echó río
abajo;
Sherwood Anderson, que murió
de peritonitis
tras tragarse un
palillo
(bebía martinis
en una fiesta y
todo);
Wilfred Owens, que murió
en la primera Gran Guerra
mientras
salvaba el mundo en aras de la
Democracia;
Sócrates, que bebió
cicuta con una
sonrisa;
Nietzsche, que enloqueció;
De Quincet, adicto al opio;
Dostoievski, con los ojos vendados ante un
pelotón de fusilamiento;
Hamsun, que devoró su propia
carne;
Harry Crosby, que se
suicidó mano a mano con su
puta;
Tchaikovski, que intentó
evadirse de su homosexualidad
casándose con una estrella
de la ópera;
Henry Miller, ya de
viejo, obesesionado con
las jovencitas
orientales;
John Dos Pasos, que de
izquierdista ferviente pasó a ser
un republicano
ultraconservador;
Aldous Huxley, que omaba
drogas
visionarias y
cosechaba riquezas
imaginarias;
Brahms en su juventud,
que estudiaba la manera
de desarrollar un cuerpo
poderoso
porque tenía la sensación de que
el intelecto
no era
suficiente;
Villon expulsado de París,
no por sus ideas
sino más bien porque era un
ladrón;
Thomas Wolfe, que estaba convencido de no poder
volver a casa
hasta
que alcanzó
la fama;
Y Faulkner:
cuando recibía el correo por la mañana,
miraba el sobre al trasluz
y si no veía
ningún cheque
lo
tiraba;
William Buwwoughs, que mató a su
mujer
de un tiro
(no le dio a la manzana
que se había puesto
en la cabeza);
Norman Mailer, que acuchilló a su
mujer; sin que hubiera ninguna manzana
de por medio;
Salinger, que no creía que
mereciera la pena escribir para
el mundo;
Jean Julius Christian Sibelius,
un hombre hermoso y altanero,
compositor de música intensa
que, tras cumplir los 40,
se ocultó, y rara vez
volvió a
vérsele;
nadie sabe a ciencia cierta
quien fue
Shakespeare;
la vida nocturna mató a Truman
Capote;
Allen Ginsberg, que se convirtió en
profesor
universitario;
William Saroyan, que se casó
dos veces con la misma mujer
(aunque
para entonces
ya no iba
a ninguna parte);
John Fante, hecho trizas
por el bisturí del cirujano
ante mis propios
ojos;
Robinson Jeffers
(el poeta más soberbio de todos)
escribiendo
cartas de súplica a los podesoros.

Como es natural, hay más
que decir
y podría seguir
indefinidamente
pero incluso yo
(el Romántico)
empiezo a
hartarme.

aun así, estos hombres y mujeres
-del pasado y el presente-
han creado y crean
nuevos mundos para
el resto de nosotros,
a pesar del fuego y a pesar del hielo
a pesar de la
hostilidad de los gobiernos,
a pesar de la desconfianza arraigada de las masas,
solo para morir
por su cuenta
y generalmente
en soledad.

Hay que admirarlos a todos
por el valor,
por el esfuerzo,
por sus mayores logros y sus
peores fracasos.

¡Vaya cuadrilla!
¡Son fuentes de luz!
¡Son fuentes de dicha!

Todos ellos son
héroes a quienes puedes estar
agradecido
y admirar desde lejos
cuando despiertas
de tus sueños corrientes
cada mañana.

Charles Bukowski.

Ahogadas palabras se acumulan en mi mente. La música inunda mi ser, las notas llenan mi alma, y el ritmo recorre mi cuerpo. Brota una sonrisa sin saber por qué. Y también, sin saber por qué, escribo estas palabras. La música comienza a inundar el espacio en el que nos encontramos. Incapaces de escuchar nada más, que la gloriosa música aquella que viene, y se va. Aquella que rompe nuestros tímpanos lentamente con cada golpe de sonido armonioso. Incapaces de ver nada más que el paisaje dibujado en nuestras mentes, reflejo de las notas que fluyen, difuminado por el sonido. Ondas que se expanden, más allá de ser un sueño, esto es una ilusión. Gloriosa ilusión que descansa en tu mente. ¿Vas a despertar? ¿Vas a escuchar?

Disfruta del maravilloso mundo, de ese en el que estás cuando te pones los cascos y con cerrar los ojos, ya no existe nada más.
Que cuando te pongas los cascos, sólo sientas un cosquilleo. Un cosquilleo de felicidad. Y si una lágrima resbala por tu mejilla, libre de sentimientos complicados, no tengas miedo, es como la lágrima de un fan cuando escucha su canción preferida.

Registra sonidos que jamás escucharás. Escucha, escucha y escucha un poquito más. Escucha y ama. Escucha y comprende. Escucha y atiende. Escucha y grita. Escucha para lograr explicar el caos que tienes dentro.

Y si vas a escuchar, escúchalo todo. No te saltes canciones. Escucha atentamente. Porque este es el Cd de tu vida, tu vida hecha música. Porque todas han pasado y de una forma u otra… servirán para ir hacia delante.